Tú, mis gafas de sol de madera, y yo

junio 30, 2016

Tú, mis gafas de sol de madera, y yo. El verano daba sus primeros pasos. Nos conocimos esa noche. Sin saber muy bien cómo, terminamos viendo el amanecer en la arena de Tarifa. El aire, traspasado de frescor. El cielo azul Prusia iba dando revelo a azules claros con tintes anaranjados. La luna llena, gordita, redondita, alta en el firmamento. Mirábamos fijos la línea del horizonte, indefinida, si bien mi pensamiento estaba en esa mano tuya que no me atrevía a agarrar. Unas gaviotas tempraneras rasgaban el espeso silencio. El sol despunta, nos regala sus primeros rayos de vida. Me lleno de valor y te abrazo. Luego te beso, tímido beso; nuestro primer beso. Recuerdo muy bien ese verano en el que tú, mis gafas de sol de madera, y yo vimos el amanecer sentados en la arena de Tarifa. Desde ese día, nunca más pude vivir sin tu presencia a mi lado.

Mis gafas de sol de madera





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